Posteado por: rosacobos | febrero 18, 2009

El antilíder 10

bandada3xo

La lectura del post de  Óscar Cortés en el que nos propone que entre todos busquemos el liderazgo ideal en la Administración pública me ha hecho visualizar la figura opuesta a un líder y me ha llevado a reflexionar acerca de cuáles serían las principales características de esta figura. Seguramente que, durante la lectura de este post, identificaremos a más de una persona.

En las Administraciónes públicas existen buenos gestores y buenos directivos que cumplen a la perfección con su papel, utilizando para ello los medios humanos y materiales necesarios. Sin embargo, encontrar entre ellos a un auténtico líder es otra historia. Si no me equivoco, un líder debe contar con las aptitudes (y actitudes) necesarias  que permitan cohesionar los distintos esfuerzos de la comunidad de empleados de forma que se pueda identificar la valía de cada persona y explotarla en favor de  la comunidad. No debe resultar tarea fácil llegar a convertirse en un líder  si tenemos en cuenta, además, la situación por la que atraviesan algunos funcionarios (aunque esto también depende de la Administración en la que se encuentren).

Quiero decir con esto que algunas de estas comunidades de empleados  públicos están viviendo una etapa en la que la apatía, el escepticismo y la indiferencia han hecho mella debido, principalmente, al panorama que se extiende ante sus ojos: la existencia de personas (¿líderes?) que, aún habiéndoles sido encomendadas las labores de reorientar las tareas para obtener el resultado esperado y de las que se espera un comportamiento constructivo, solidario y juicioso propio de un líder, se caracterizan por ser egoístas, soberbios, prepotentes, autoritarios, egocéntricos, rodeados de personas mediocres  y más preocupados por intereses particulares que por encontrar soluciones a los problemas generales de la Organización. Podría decirse que estas personas reúnen todos los atributos que caracterizan a la antítesis del líder: el antilíder.

Un antilider es lo peor que podemos encontrar en el seno de una Administración. En lugar de unir, desune; en lugar de escuchar, ignora las propuestas de los demás; en lugar de motivar a los empleados, descalifica su trabajo; en lugar de  ser objetivo e imparcial, propicia situaciones de desigualdad; en lugar de preocuparle el interés general, sólo le preocupa su propio bienestar (primero yo, luego yo y siempre yo). En definitiva,  en lugar de construir, destruye.

En el ámbito de cualquier Organización pública (también privada, por qué no), estas serían, tal vez, las diez cualidades que nos permitirían identificar a un antilíder o, al menos, diferenciarlo del que no lo es:

1.- Es incapaz de motivar al grupo.

2.- No cuenta con las habilidades sociales necesarias para conectar con los demás.

3.- No quiere rodearse de gente valiosa.

4.- No sabe escuchar a los demás.

5.- Sólo busca su propio beneficio (y el de algunos allegados)

6.- No asume su responsabilidad.

7.- No le preocupa el porvenir de la Organización: sólo busca su propia e inmediata satisfacción personal.

8.- Es deshonesto.

9.- No respeta a los miembros del grupo.

10.- No deja huella en aquellas personas con las que trabaja.

No consigo hacerme una idea de cómo sería una Administración donde las decisiones se adoptaran de forma colectiva, compartiendo e intercambiando opiniones y en la que la existencia de un líder fuese una realidad. Pero mientras que la avaricia, el interés particular y el individualismo sean los motores que nos mueven dificilmente la función de liderazgo podrá hacerse un hueco en las Administraciones públicas.

 

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Responses

  1. Creo que das en el clavo Rosa. La proliferación de líderes en la administración sería lo lógico si el proceso de promoción fuese de abajo a arriba: o sea basado en los principios de mérito y capacidad.

    Pero con mucha frecuencia la selección de directivos viene de arriba a abajo: o sea que tras las correspondientes elecciones se van renovando nivel por nivel descendiendo hasta ocupar todos los puestos directivos. Por consecuencia estos puestos acaban ocupados precisamente por antilíderes.

  2. Enhorabuena, Rosa. Has caracterizado muy bien al antilider. Aunque seguro que no te han faltado referencias para inspirarte ;-).

    Como dice Félix, la calidad de los directivos que tenemos tiene bastante que ver con la forma de provisión. Mientras el único requisito para ocupar puestos de responsabilidad directiva en la Administración pública sea la confianza política estaremos condenados a seguir conociendo muchos antilíderes.

  3. Creo que la relación es tan completa que debe ser tan difícil encontrar antilíderes con todas las cualidades que los identifican como encontrar a los auténticos líderes, creo que los que conocemos suelen sacar un 6 ó 7 sobre 10 (en la nota de antilíderes).
    Respecto al artículo que mencionas, que se publicó en el Diario Expansión el 29 de enero, son muy llamativos los comentarios efectuados al mismo en la web del Diario, casi todos con un tono que en mi opinión revela la gran desmotivación y hastío que reina en muchas de nuestras administraciones.
    Y es que la falta de liderazgo, que la hay, es una causa más entre las muchas que explican esta situación que tiene la virtud de que la culpa no es de nosotros mismos, es de otros.

  4. Coincido en que sería bueno la promoción desde abajo a arriba, (aunque también pienso que demasiado endogamia no es buena, tener de vez en cuando un poco de ‘aire fresco’ es positivo).

    Sin embargo no creo que promocionando desde abajo solucionemos la falta de liderazgo.

    Yo soy de los que piensa que para ser un líder hay que tener ciertas capacidades ‘innatas’, o lo que es lo mismo, que no todos pueden llegar a ser líderes… (quizá pueden llegar a ser buenos gestores, pero no líderes).

  5. Gracias, chicos, por vuestros comentarios. Veo que coincidimos en lo difícil que es encontrar a un líder en la Administración pública. Como dice Iñaki, los puestos de confianza política todavía pesan mucho.
    Félix: me temo que el mérito y la capacidad son dos principios básicos de acceso a la función pública en peligro de extinción …
    Como bien dices, Josembaeza, el hastío y la apatía son, a veces, provocados por la falta de personas que sepan motivar al grupo.
    MarcG: bienvenido a este blog. Efectivamente, para ser un líder se necesitan cualidades innatas porque quien es “mala persona” nunca será, por mucho que lo intente, un buen líder.

  6. En respuesta al comentario de MarcG:

    No sé si me he explicado bien. No digo que sea mala la rotación en los niveles directivos, de hecho es bueno que de vez en cuando venga gente de otro sitio porque se puede producir un enriquecimiento.

    Lo que digo es que cuando el que llega NUNCA ha desempeñado cargos de nivel inferior, nunca ha tenido que entrar en los detalles y en el día a día de la Administración, es muy probable que no conozca lo suficiente y tampoco tenga una actitud proclive a sintonizar adecuadamente con la gente que da pedales todos los días.

    Es cierto que para el liderazgo unas personas valen y otros no. No basta con saber gestionar bien “los medios no humanos”. Pero si un directivo sabe gestionar bien los medios humanos, ganarse su confianza, convencerles de la importancia de su trabajo, y tener visión, entonces si no es líder le falta muy muy poco.

    En otras palabras, un buen gestor tiene que tener también características de liderazgo.

    Y también creo que esas características se pueden formar y desarrollar, pero lógicamente hay que creer que se puede y, además, intentarlo.

  7. Félix,

    Estoy plenamente de acuerdo en lo que comentas.

    Sólo quiera resaltar que es bueno que venga de vez en cuando (esto implica no siempre) gente de fuera.

    Coincido que también es bueno que hayan dado a los pedales de la máquina para poder dirigirla.

    Como acostumbra a pasar en muchas facetas de la sociedad, la diversidad es positiva.

  8. ¿Cuál es el problema de nuestros líderes? Que creen que se lo merecen todo, y que debería agradecerseles estar allí. El problema está, en que muchos de nosotros también tenemos ese defecto, y no pensamos en qué tenemos que hacer una vez que hemos llegado a un sitio, sino sólo que merecemos estar en él.

    Andaba dando vueltas a un post sobre el inmovilismo en las AAPP alrededor de estas ideas. Nada original, la idea me la dió Seth

    http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2009/02/do-you-deserve-it.html

  9. Rosa, una vez más estamos de acuerdo: Si el dirigente o cabeza pensante de la Administración motivase al grupo que depende de él; conectase con los demás de forma hábil y auténtica; estuviese abierto a la críticas (positivas y negativas), siempre constructivas; se rodease de un buen equipo y lo escuchase con atención (si cara de pesar); buscara el beneficio del grupo y, en consecuencia, de la sociedad; si asumiese su responsabilidad y no hiciera dejación de funciones sería un buen jefe y tendríamos, en efecto, una administración distinta, moderna y funcional; efectiva y eficaz.
    Pena que yo tampoco me haga la idea de una Administración en la que se tomen decisiones colectivas, se intercambien opiniones y se deje a un lado las ambiciones personales de quienes lideran (“antilideran”) la administración. Lo peor es que esas personas se creen eternas e incluso vociferan que, aunque los políticos pasen ellos permanecerán. Yo esto lo he escuchado como profecía –prefiero pensar que no era una amenaza-. Lo peor es que esas personas en la mayoría de los casos permanecen porque los mantienen buscan esbirros en quienes apoyarse, como ellos lo son de otros que los apoyan.
    Desgraciadamente, la administración pública está llenita de anti líderes. De no ser así, otro gallo nos cantaría no sólo a quienes trabajamos en ella, sino también a toda la sociedad.

  10. Andrés Nin: adelante con ese post que te ronda en la cabeza. El inmovilismo en la Administración puede tener varias vertientes … no se me había ocurrido. Lo espero para los próximos días. Seguro que dará que hablar.

    Soledad: nadie es eterno en ningún sitio, ni siquiera en la vida. He visto cómo personas que ocupaban puestos de gran responsabilidad y de los que se creía que jamás podrían dejar ese puesto, han ido anuladas y ninguneadas, arrinconadas en una mesa y sin tareas que desarrollar. Nada ni nadie es eterno. A veces para bien y a veces para mal.

  11. Desgraciadamente Rosa no faltan ejemplos para imaginarse este tipo de antilíderes. Muchos que están en situaciones de poder aglutinan muchas de estas ideas. El concepto de liderazgo es algo que se está replanteando en lo súltimos tiempos. A mí me gusta la idea de “liderazgo distribuido” que echa por tierra la figura del lider todopoderoso que todo lo sabe y que sólo él tiene visión para resolver las cuestiones. Por el contrario, todos pueden ejercer su liderazgo en su parcela de responsabilidad, desde el primero hasta el último.

  12. Lamentablemente con ese perfil que has dibujado, los ejemplos brotan a millares. Yo resumiría los caracteres que tan clarividentemente expones, parafraseando a Kennedy: ” Antilíder de la Administación es quien no se pregunta qué puede hacer o aportar a la organización pública en la qué se integras sino que siempre se pregunta qué puede hacer la organización pública por él”. O sea, parasitismo.

  13. Óscar: precisamente el buen líder, desde mi punto de vista, es aquél que sabe compartir con los demás. Comparto contigo la idea del “liderazgo distribuido”.

    Sevach, has dado en el clavo. Volvemos a lo de siempre: egoísmo, individualismo e interés personal. Y lo peor de todo es que el ser humano parece no aprender de sus errores.

  14. El liderazgo es un polihedro que tiene muchas aristas: autoridad (impuesta desde arriba y por el cargo), respecto y admiración (que viene de la valía), motivación (inteligancia emocional), etc.

    Es muy difícil encontrar un buen lider en lo público y en lo privado.

  15. Gracias por comentar en este blog, oposicionestic. Tienes razón. El liderazgo necesita de tantas aptitudes y actitudes que, a veces, resulta casi imposible encontrarlas todas en una misma persona.

  16. […] Marzo, 2009 por Gabiotillo Rosa, Andrés te debía un post de un diálogo anterior. No sé si esto era lo que esperabas, pero a ver si le das por saldada la deuda, aunque sea de modo […]

  17. hola estoy en la universidad……y la informacion del antilider me parece que esta enfocada al ambito empresarial….pero no puedes dar ejemplo de antilideres en el mundo …..x ejemplo HITLER

  18. Creo que el líder innato es muy raro , pero en Administración necesitamos gente que sepa, mandar, que conviva con sus colaboradores, que tenga iniciativa, empuje, ansias de progreso saber anticiparse a las necesidades de la empresa comunidad o Institución


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