Posteado por: rosacobos | enero 18, 2012

De la disfunción a la no-función

La primera parte del título de este blog resultó ser la consecuencia de un momento de reflexión con persona de mi cuidado sobre qué frase podría encabezar este sitio en el que yo quería “abordar la problemática diaria en la que se viene desarrollando el desempeño de la función pública“. En aquél momento de cavilaciones y especulaciones varias surgió el nombre de disfunción porque nos pareció lo contrario a función, aunque no deba entenderse estrictamente como su antónimo. Por entonces, la función pública era para mí un concepto que simbolizaba la irregularidad, el desorden, el caos y la descomposición de algo que, por ley (y por ética, también), debía ser todo lo contrario: orden, equilibrio, imparcialidad y rectitud, aunque bien es verdad que esta percepción fue el resultado de numerosos avatares laborales que dejaron mi ánimo profundamente maltrecho.

Y si la disfunción pública, entendida como un desarreglo en la actividad que llevan a cabo los órganos administrativos para cumplir con su finalidad, es dañina para los funcionarios y para los propios ciudadanos, no consigo imaginar qué sería la “no función pública”. Suena raro, y tal vez nos recuerde al “feliz, feliz no cumpleaños” que le cantaban a Alicia en el país de las maravillas, pero es así.

De la función pública, pasando por la disfunción, se está llegando a la no-función. Y no es esta una sensación que pudiera derivar, como antaño, de un sentimiento de rencor alimentado por horribles experiencias, sino una realidad que está tomando cuerpo en los últimos años. Cada vez que a los funcionarios se nos desacredita y vilipendia surge paralelamente un sentimiento colectivo de regocijo y entusiasmo ante el castigo, ejemplar y merecido según algunos, a una pandilla de vagos y vividores. Cada vez que se congelan o reducen plantillas de personal se producen igualmente oleadas de ovaciones que vienen a corroborar lo acertado de tal medida, basándose en tópicos tan manidos como, por ejemplo, el de que nuestra economía no puede soportar ese exceso numérico de personas que a lo único que van al trabajo es a jugar al tetris, al solitario o a irse de rebajas.

Se equivocan, por supuesto, aquellos que se deleitan ante tales planteamientos. Sin funcionarios no hay función pública y si ésta desaparece es porque antes se han aniquilado los servicios públicos. Y sin servicios públicos no hay un bienestar colectivo.
El beneficio que puedan obtener determinadas organizaciones privadas como consecuencia del desmantelamiento de la administración pública puede producir, a fin de cuentas, el debilitamiento en la prestación de los servicios públicos. Así, la sociedad del bienestar se aparta para dejar paso a la sociedad de la desigualdad.
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Responses

  1. “Welcome back” y gracias por otro interesante post

  2. [...] el artículo completo en « Disfunción Pública y modernización administrativa. Advertisement GA_googleAddAttr("AdOpt", "1"); GA_googleAddAttr("Origin", "other"); [...]

  3. En poco tiempo estamos viendo como los que perseguíamos una administración mejor estamos dejando de lado la preocupación por la mejora para dejar paso a una especie de sentimiento de supervivencia.

    La realidad es que hay muchas cosas en las que poco podemos hacer pero esto es una carrera de fondo y sigue habiendo algo que sí está a nuestro alcance y que cada vez es más necesario: poner voz y palabras a una opinión distinta a la que se oye hoy. Sí podemos extender el conocimiento de la administración desde dentro y la voluntad de construir lo público.

    Encantada de pasarme por aqui :)

  4. Amedeo, gracias por tantos años de apoyo a este blog.

    A @mamiesp le doy la bienvenida y las gracias por ese comentario tan apropiado, del que me ha gustado la frase “poner voz y palabras a una opinión distinta a la que se oye hoy”. Nosotros debemos gritar a los cuatro vientos lo maravillosa que puede llegar a ser la Administración y lo necesarios que son sus servicios para todos.

  5. Permitirme que os cuente una anécdota: Hace unas semanas un pequeño empresario de la hostelería ubicado en el centro de mi ciudad, y que servia cafés y desayunos a trabajadores públicos de las administraciones cercadnas, comentaba ante su clientela lo justo de los recortes y lo necesaria que era la reducción en percepciones a “tanto funcionario vago que tenemos”, ya que “se tiran media mañana tomando café”, de lo que él era “testigo directo”.
    Me dicen que hace unos días se quejaba del descenso alarmante del número de consumiciones en su bar.

    Y yo añado: dentro de unos meses se quejará de lo mal y tarde que le atenderán en el hospital, de la poca ayuda que tendrá del estado para atender a su anciano padre, o de lo que cuesta el comedor escorlar de sus hijos, o…

    Los hay que quieren axfisiar a la administración y seguir disfrutando de unos servicios públicos de calidad… y eso es imposible.

    Quienes no ven más allá de sus propias narices y se dejan llevar por prejuicios sin argumentos (como suelen ser los prejuicios) acaban obteniendo lo que se merecen.

  6. Juanjo, bienvenido a este blog. Aquellos que quieren dar el “bocado” a la Administración no serán, precisamente, los perjudicados por el debilitamiento de los servicios públicos. Los afectados, o perdedores, serán los que, como el empresario de hostelería que mencionas, se alegran ahora de los recortes en la Administración, sin ser conscientes de que con esto también se verá recortada sus asistencia social.

  7. Es la pura realidad y un reflejo exacto de lo que pasa en todas Administraciones. En la Universidad de Zaragoza, les nombran en comisión de servicios sin pertener a la Escala. Cuando tienen que echar a un interino, le crean un puesto fuera de la relación de puestos de trabajo. Si quieren contratar a alguien y no está en bolsa sacan la convocatoria con un perfil de que no haya bolsa y cogen a quien quiere y con más alto nivel que el que ha aprobado oposiciones, encima a la que eligen no ha aprobado las oposiciones, y más y más………………

    • Gracias por tus comentarios. Así estoy yo también, ¡harrrtta!!. En fin, creo que la función público ha pasado a mejor vida y ahora el gran bocado quieren dárselo a lo poco que queda de los servicios públicos.

  8. Buenos días:
    Un poco tarde llego, no obstante, el placer de leer algo así, obvia en qué momento de la vida se hizo.
    Así pues, confirmo punto por punto sus palabras y me quedo con la extraña sensación de que, en efecto, se trata de una estrategia “empresarial” aplicada sucintamente a los servicios públicos.
    Enhorabuena por su labor y, espero poder leer pronto algún texto de su manufactura.
    Un saludo.

    • Gracias por tu comentario, Dead Man. Me alegra comprobar que, a pesar de no postear desde hace más de un año, mi blog todavía es capaz de recibir elogios.


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