
Por casualidad he encontrado en la red esta viñeta de Forges que, como siempre, está genial. Aunque parezca mentira, existen hombres como el que nos describe el humorista. Afortunadamente, no todos son iguales y los hay que friegan, que bañan a los niños, que hacen la compra y que cocinan y no por eso son “menos hombres”, sino todo lo contrario. Yo conozco algunos. No obstante, compartir al 50% las tareas domésticas parece ser todavía un hecho aislado, si tenemos en cuenta que el periódico El País ha publicado una noticia que dice que las mujeres cargan con el 70% del trabajo doméstico.
El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y me pregunto si las propias mujeres somos conscientes de lo que esto significa, porque me da la sensación de que se ha producido una desnaturalización del verdadero sentido de este día.
Creo que hemos olvidado la lucha de cientos de mujeres que, a lo largo de la historia, han reivindicado nuestro derecho al voto, la igualdad hombre/mujer en las condiciones laborales y, en general, la plena igualdad entre sexos. Y gracias a ellas hacemos uso de muchos de los derechos cuyo ejercicio estaba reservado a los hombres. Los derechos que hoy ejercitamos algunas mujeres son la consecuencia de las luchas de ayer.
Existen informaciones contradictorias en cuanto al origen de la celebración del 8 de marzo como el día Internacional de la Mujer y algunas de las hipótesis lo vinculan al incendio que provocó un empresario norteamericano en su fábrica textil ante el encierro de las trabajadoras para pedir mejoras laborales en el año 1908, en el que murieron alrededor de 129 mujeres. Sin embargo, parece ser que no fueron estos hechos los que motivaron esta celebración sino que este bulo surgió para ocultar el verdadero origen de esta festividad y el carácter socialista que se asoció a la misma. Lo que sí parece estar claro es que fue la alemana Clara Zetkin, (que por el año 1910 estaba al frente del movimiento aleman de mujeres socialistas), la que promovió la celebración del Día Internacional de la Mujer siendo una de sus principales reivindicaciones conseguir el derecho al voto de las mujeres. Fue un año más tarde, en 1911, cuando se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer.
Creo que no debemos olvidar el verdadero significado del día 8 de marzo y, aunque la situación de las mujeres de los países desarrollados es menos grave, sí lo es en otras culturas y sociedades donde ellas no son consideradas personas al cien por cien, donde no tienen derecho al voto, trabajan en peores condiciones que los hombres, cobran menos por el mismo trabajo, son discriminadas, vejadas, violadas y asesinadas.
No quiero decir con esto que en los países del primer mundo las mujeres nos encontremos equiparadas a los hombres totalmente, porque está claro que en algunos sectores sociales no. Lo que ocurre, desde mi punto de vista, es que el 8 de marzo parece haber perdido fuerza en el entorno de la Administración pública, debido tal vez a que no existen diferencias aberrantes entre hombres y mujeres y por eso, tal vez, nos hemos olvidado de las mujeres que sobreviven en condiciones de desigualdad que, en muchas ocasiones, se convierten en situaciones de inhumanidad; y tal vez por eso, en nuestro entorno cotidiano va desapareciendo el verdadero sentimiento de lucha, de rebelión, de crítica y sobre todo de solidaridad con estas mujeres. Es como si no fuera con nosotras.
Todos podemos aportar nuestro granito de arena y debemos denunciar los casos de violencia contra la mujer de que seamos testigo, rechazar socialmente a los violentos y utilizar los medios de expresión que tenemos a nuestro alcance para denunciar, también socialmente, situaciones que nos parezcan vejatorias e indignantes, aunque solo sea a través de las entradas de un blog.
Escrito en Mujer y administración
