Hoy he encontrado una noticia titulada “Las empresas con más directivas tiene mejores resultados“. En principio, ser hombre o ser mujer no debería importar: lo que importa es ser persona. Sin embargo, hay que reconocer que todavía se deja de contratar a mujeres por varios motivos y todos relacionados con su condición de mujer: algunas veces porque están en edad de procrear y eso, lógicamente, es un gran problema para la empresa y otras veces porque, según ellos, se ausentan más del trabajo para atender a los hijos (particularmente, creo que esto es un absurdo). Una mujer que potencialmente puede tener dos o tres hijos supone un gasto extra para la empresa. Es penoso, pero es la realidad.
La ley de igualdad está muy bien y yo no la discuto. Las leyes que velan por el respeto a la paridad hombre/mujer también están muy bien. Pero me pregunto: ¿se cumple en la práctica con la paridad o es sólo de cara al exterior?; ¿se vigila para que la igualdad sea una realidad?.
Porque me da la impresión que en algunas empresas y organizaciones se pretende dar una imagen de igualdad y de paridad, pero en el fondo quienes realmente manejan los hilos siguen siendo los hombres. Aunque puede ser que sea una impresión mía.
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